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Libertad de Expresión En México, existen indicios de que tres de cada diez agresiones en contra de la libertad de expresión fueron cometidas por la delincuencia organizada en 2007, revela una investigación realizada por el Centro de Periodismo y Ética Pública, CEPET, y financiado por el Programa de Extensión de la organización Intercambio Internacional para la Libertad de Expresión (IFEX por sus siglas en inglés).
La investigación también revela
que cada semana se cometió una agresión en contra de la libertad de expresión en
el país
considerando
todas
las
agresiones
registradas
en
2007. El trabajo es parte de una iniciativa regional sobre Podres Paralelos de IFEX, una red internacional de organizaciones con sede en Canadá, que busca profundizar el conocimiento sobre las agresiones a la libertad de expresión de éstas fuerzas en Latinoamérica.
En este esfuerzo participan una decena de organizaciones miembros de IFEX y sus resultados serán clave para desarrollar acciones más efectivas de defensa y protección de medios de comunicación y periodistas en el futuro.
La investigación
del CEPET es la primera de su tipo llevada a cabo en México y se basó en
reportes publicados en los medios tanto como en verificaciones directas. En la
conferencia de prensa estuvo presente la corresponsal de Reporteros sin
Fronteras, Balbina Flores, quien expresó su El estudio señala que de 72 agresiones en contra de medios y periodistas durante 2007, en sólo 52 de ellas se pudo establecer un vínculo con el trabajo periodístico de la víctima y sólo esta cifra puede considerarse como ataques en contra de la libertad de expresión.
Las agresiones de los Poderes Paralelos en 2007
Panorama General de las Agresiones 2007
(Ver detalle en
página 37 del reporte) Con base en las 52 agresiones vinculadas al trabajo periodístico de la víctima
Autocensura: respuesta a la violencia Pág. 13 a 22
Las compilaciones de agresiones, el conteo de los casos y su análisis resultan siempre insuficientes de frente a la realidad. El impacto de la violencia escapa al registro y representa un desafío importante si se estima su gravedad.
Por ejemplo, el miedo a las represalias de la delincuencia organizada provoca el fenómeno de la autocensura, la cual no queda registrada en los reportes que miden agresiones, pero su adopción es extremadamente grave ya que arrebata a la sociedad un foro mediático que en la práctica queda a disposición de la delincuencia en los temas de seguridad.
Por ello, la investigación incluye testimonios de periodistas de zonas donde la violencia está presente todos los días. Este es un extracto:
“Sabemos que aquellos a quienes entrevistamos, pedimos opinión, estadísticas, análisis, fotografías, expedientes y detalles de lo que ocurre en este ilegal ámbito saben quiénes somos, pero también estamos ciertos que todo trabajo de investigación da como resultado lo más apegado a la realidad. Esa es nuestra mayor protección. Escribir lo que sucede sin elucubrar, acusar o falsear información con tal de generar la nota. Los procesos de verificación de la información en nuestro periódico son estrictos cuanto más la gravedad del caso. Preferimos no publicar un dicho si no ha sido confirmado por un mínimo de tres fuentes oficiales o extraoficiales de información. Y en este punto regresamos al inicio de este texto: El reportaje de investigación sobre el crimen organizado no es un asunto fácil. La autocensura no es privativa de los medios”. Adela Navarro, codirectora del semanario Zeta de Tijuana
pag. 13 “Los reporteros ya saben que no se deben meter. Les avisan los propios compañeros que se sabe trabajan con los mafiosos. En cada ciudad hay identificado un grupo de reporteros, especialmente los que cubren la nota policíaca, que son contactados por un representante de los "mañosos", como les llama la gente. Regularmente, es alguien que decidió pasarse al lado de los delincuentes. “Hay otros reporteros que por miedo, son obligados a tomar dinero y a comprometerse a publicar o no publicar, de acuerdo a como sea la orden. “A las redacciones llegan primero las amenazas de muerte, contra el personal o los dueños, ya sea por teléfono, directamente al personal que anda en la calle, incluyendo los distribuidores de medios impresos. En algunos casos las amenazas llegan a través de personas que van a las redacciones. Después los delincuentes ponen a un intermediario que es el que avisa lo que quieren o no quieren que se publique”. Periodista de Tamaulipas que pidió reservar su identidad pag. 15
(En Monterrey) El caso más reciente de amenazas cumplidas fue contra dos reporteros del diario El Norte de esta ciudad, quienes a comienzos del presente mes fueron secuestrados y golpeados cuando hacían un reportaje en el municipio rural de Parás. El periódico no quiso dar una versión oficial de los hechos. Las áreas de noticias de Televisa y TV Azteca ya recibieron advertencias directas acerca de cómo deben manejar la información relacionada con el narcotráfico. Una fuente de la primera televisora, que pidió el anonimato, relata que el pasado 8 de noviembre tres presuntos integrantes de Los Zetas, quienes habían participado en un “levantón”, al huir volcaron su camioneta y cuando pretendían escapar se enfrentaron a tiros con la policía, que finalmente los detuvieron. Luciano Campos Garza,
Corresponsal de la revista Proceso
Los testimonios dan cuenta de la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad para el ejercicio periodístico en esas zonas.
A la autocensura debe sumarse la impunidad, los autores intelectuales nunca son llevados a la justicia y con frecuencia los detenidos al inicio de las investigaciones resultan luego inocentes.
El temor ha desalentado la denuncia. En Monterrey, por ejemplo, reporteros de El Norte fueron secuestrados y golpeados sin que se conozca la denuncia pública del medio, revela un texto del corresponsal de la revista Proceso en esa ciudad. Televisa y Televisión Azteca, empresa que sufrió la desaparición de un reportero y un camarógrafo, también modificaron sus coberturas.
Los "narcomenudistas", el nuevo peligro Pag. 27
Un análisis realizado a petición del CEPET por el Grupo Internacional de Peritos Profesionales con sede en la Ciudad de México, identifica tres factores que convergen para producir un escenario de peligro.
Uno es el cambio en las formas de operación de los grandes carteles de la droga, el segundo es el desbordado surgimiento de pequeños grupos de narcotraficantes y el tercero, el fracaso del gobierno mexicano en el combate al narcotráfico. Está perdiendo la guerra por la puerta de atrás, con el tráfico y consumo al menudeo en las calles del país.
También señala que los ataques de los grandes cárteles de la droga se producen de forma gradual. Inician con un intento de soborno al que le siguen amenazas telefónicas, mediante cartas y correos electrónicos al periodista, al medio de comunicación porque los narcotraficantes entienden que no existe una motivación personal del periodista, a quien no conocen. Y de ahí pueden pasar al secuestro exprés, al ataque a propiedades del periodista y al medio donde trabaja.
Los grupos de nuevos narcotraficantes, los “narcomenudistas” se caracterizan por atentados sangrientos y crueles, las agresiones no se producen de manera gradual sino que se dan con toda su brutalidad desde el inicio.
Los blancos no son los medios con mayor prestigio y audiencias, sino los reporteros y medios locales, de redacciones modestas cuyas noticias diarias están relacionadas con el aumento en el consumo de drogas y el comercio local de narcóticos.
hacia
una definición
Pag.
25 Dado que hasta ahora no se había enfocado el problema de las agresiones contra la libertad de expresión desde la perspectiva de Poderes Paralelos, para aportar a su definición el CEPET consultó con diversos especialistas. De las respuestas obtenidas se deduce que los Poderes Paralelos son:
Los especialistas consultados también hicieron notar que los Poderes Paralelos en México hasta ahora, actúan sólo a niveles locales. Son grupos como la guerrilla en Chiapas –que tiene control en ciertas zonas como el EZLN-, algunos grupos religiosos como en Michoacán, que constituyen sus propias comunidades y aplican sus propias reglas.
Pero el poder más violento, visible y pernicioso, es la delincuencia organizada.
Los criterios para determinar las huellas de la delincuencia organizada en las agresiones fueron 1) la agresión fue cometida en represalia por información publicada o que sería publicada 2) La víctima había recibido amenazas 3) la agresión fue cometida por varios individuos, actuando de forma coordinada.
Para ver el reporte completo,
click aquí
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